Instantáneas de la historia regional reciente

Los procesos políticos, el conflicto social y sus relaciones con la cultura en Río Negro y Neuquén forman parte de las investigaciones de varios académicos que se reflejan en el libro “Viejas tramas y nuevos sujetos”, editado recientemente por Publifadecs.

Diario Río Negro, 2 diciembre de 2017

Leonardo Herreros

¿Porqué el MPN se mantiene en el poder provincial desde hace medio siglo? ¿Existe una identidad neuquina? ¿Qué permitió al radicalismo gobernar Río Negro 28 años y qué efectos tuvo en la provincia? ¿El modelo de extracción petrolera tiene relación con la violencia que sufren las mujeres mapuche? ¿Cómo define el hecho de trabajar a temprana edad el proceso de socialización de un chico en el Oeste neuquino?

Éstas son algunas preguntas que pretende desarrollar el libro “Viejas tramas y nuevos sujetos: instantáneas de la Patagonia Norte” (editado por Orietta Favaro y Fernando Lizárraga, Publifadecs, 2017), que aborda distintos aspectos de la actividad político-partidaria, cultural y la conflictividad social en episodios del pasado reciente de Río Negro y Neuquén. El texto reúne diversos trabajos de investigadores del Centro de Estudios Históricos de Estado, Política y Cultura (Cehepic) que integran investigadores de la Universidad del Comahue.

Este trabajo es la continuación de una mirada ya expresada en un trabajo anterior: “La trama al revés en tiempos de cambio”, lanzado al cumplirse en 2013 los 30 años de proceso democrático ininterrumpido en nuestro país, inaugurado por la presidencia de Raúl Alfonsín. Ya entonces el trabajo buscaba una nueva mirada sobre la historia regional, no como una réplica o adaptación de fenómenos que ocurrían en el “centro” del país (fundamentalmente la Pampa Húmeda) sino como procesos con identidad y características propias, que a menudo tuvieron decisiva influencia política y social en el escenario nacional. Quizás el caso más elocuente fue el fenómeno piquetero, generalizado a partir de la crisis de 2001, pero que tuvo su origen en las puebladas de Cutral Co y Plaza Huincul en 1996.

Con un espíritu similar, “Viejas tramas y nuevos sujetos” pretende sumar miradas que enriquezcan el análisis de los procesos políticos y sociales y un enfoque que busca “desnaturalizar versiones anquilosadas o relatos ‘correctos’ del pasado” en la historia regional, señalan sus autores. Sin descuidar el rigor académico, el trabajo intenta mantener un lenguaje accesible y al público no especializado, un camino intermedio entre lo académico y la “historia de divulgación” que tanta demanda tiene.

Los ejes del trabajo

La primera parte del trabajo se denomina “Estados, partidos y políticas públicas”, donde Orietta Favaro profundiza en el estudio de la hegemonía política del Movimiento Popular Neuquino, el único partido político provincial surgido de la proscripción del peronismo que aún se mantiene en el poder. Favaro se centra en las complejas relaciones entre sociedad y política en Neuquén y las formas en que el movimiento ha logrado resolver crisis internas y desafíos, reconfigurándose y adecuándose a los distintos escenarios políticos nacionales y locales. En otro capítulo, Fernando Lizárraga y Laura Duimich se meten con las identidades políticas provinciales, estableciendo que no hay una sino tres “neuquinidades”: la primitiva, la oficial y la alternativa, con relaciones complejas y contradictorias, marcadas por las desigualdades sociales y reflejadas en la cultura. En el plano local, María Elisabeth Vacarissi y Emilia Campos se centran en la política municipal, analizando el desempeño del Concejo Deliberante neuquino durante las administraciones de Martín Farizano y Horacio Quiroga, opositores al MPN. En el caso rionegrino, Julieta Sartino describe la construcción de una hegemonía radical en la provincia, que duró 28 años, centrada en el “proyecto integracionista” provincial de las dos administraciones de Miguel Saiz. Finalmente, Isabel Salerno aborda la temática ambiental, explicando cómo a partir de la conferencia internacional de Río en 1992, la noción de desarrollo sustentable marca las políticas del área en distintas jurisdicciones.

En el segundo tramo del libro, denominado “Participación, resistencias y protestas”, los trabajos se enfocan en el surgimiento de nuevos sujetos sociales en el conflictivo escenario regional desde distintos ángulos. Suyai García Gualda ahonda en la crítica al modelo extractivista energético neuquino, especialmente enfocada en la situaciones de violencia que sufren las mujeres mapuches frente al avance corporativo en el territorio. Emilia Alfieri explora una faceta poco explorada de la protesta social, como es la organización de las víctimas de delitos, que se instalan con fuerza en el escenario político argentino actual. Andrea Rodríguez destaca las iniciáticas de los grupos de excombatientes de Malvinas neuquinos en busca del reconocimientos simbólicos y materiales, que demandaron reclamos, acuerdos y negociaciones con distintos actores políticos. Finalmente, Jesús Jaramillo aporta un estudio etnográfico sobre los niños trabajadores de un asentamiento del Oeste neuquino, buscando explicar a través del relato y vivencias de los pibes albañiles, lavacoches o vendedores ambulantes la complejidad de los procesos de socialización en los barrios populares de las ciudades del interior del país.

En definitiva, un trabajo que, como señalan sus autores, busca profundizar en la comprensión de cómo los partidos hegemónicos intentan mantener su predominio de representación con “su capacidad para incorporar sectores de distintas clases sociales y su eficacia en la construcción de fuertes identidades políticas”, pero al mismo tiempo enfrentan “un campo de cultura o de prácticas contestatarias, donde se despliegan protestas y conflictos grandes y pequeños”, donde conviven luchas históricas y nuevos actores y sujetos, que reconfiguran el espacio social.

Ficha técnica

Libro: “Viejas Tramas y Nuevos sujetos: instantáneas de la Patagonia Norte”

Editores: Orietta Favaro y Fernando Lizárraga

Editorial: Publifadecs.

Año: 2017

Páginas: 258

El Cehepyc: espacio de investigación

El Cehepyc es un centro creado en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue. En 1999 se convierte en un centro miembro de Clacso. Reúne a investigadores, docentes, graduados y estudiantes que realizan estudios sobre problemas de la realidad social, económica y política de Neuquén y Río Negro.

 

***

Diario La Mañana de Neuquén, 6 noviembre de 2017

Un libro aborda la historia política de la región

Neuquén.- La historia política y social del Alto Valle de los últimos treinta años es el eje de Viejas tramas y nuevos sujetos, un libro que reúne trece investigaciones elaboradas por historiadores, sociólogos, politólogos, comunicadores sociales, entre otros, integrantes del Centro de Estudios Históricos de Estado, Política y Cultura, de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue.

Editado por la historiadora Orietta Favaro, directora de Cehepyc, y el investigador Fernando Lizárraga, el libro busca poner luz, desde distintos enfoques y disciplinas, sobre el vínculo entre Estado y sociedad. “Este trabajo ofrece una profunda mirada sobre la naturaleza de los estados provinciales de Neuquén y Río Negro, con sus instituciones y partidos políticos hegemónicos, en una constante y conflictiva interacción con viejos y nuevos movimientos sociales que redefine los roles e identidades de los actores en juego”, explicaron los editores.

La propuesta de los trabajos, según Lizárraga, no busca conformar un único relato concluyente porque “todo relato sobre una sociedad está sujeto a discusiones y tensiones”.

Los actores sociales

La segunda parte del libro aborda el surgimiento de nuevos sujetos y organizaciones en el conflictivo espacio regional. Uno de ellos se centraliza en los conflictos territoriales que se originan a partir de “la nueva ofensiva extractivista” en la provincia. Otro de los trabajos explora el campo de protesta neuquina para indagar cuál es el lugar que ocupan las organizaciones de víctimas de delitos, las cuales conforman nuevos sujetos colectivos que se instalan con fuerza en el escenario social. Además se analiza el rol de la Pastoral.

 

***

Diario Río Negro, 2 de noviembre de 2017

El triunfo de Cambiemos y su impacto en la política regional

Por Francisco Camino Vela (*)

Cambiemos ha triunfado claramente en la últimas elecciones legislativas, sobre todo en los cinco distritos principales del país, confirmando su base territorial afincada en la zona centro y litoral, en las áreas centrales del modelo agro exportador y de mayor densidad urbana. No obstante, la onda expansiva alcanzó distritos del norte y sur del país, derrotando al peronismo y a otras fuerzas políticas.

La principal virtud electoral de Cambiemos ha sido insertar su mensaje en la antipolítica presente en gran parte de la sociedad. Una sociedad que no quiere vivir tiempos políticos, con el disenso que les es propio, sino una evocada paz colectiva, una época de consenso, dialogo y buenas formas, que parece hacer innecesaria las construcciones antitéticas de la década anterior.

Es el resultado de una construcción político comunicacional que ya lleva un lustro y que ahora da frutos claros.

Esta antipolítica se contrapone al principal interlocutor de la política clásica, los partidos políticos. De hecho, en la Argentina reciente se reconocía la existencia o pervivencia de cuatro partidos políticos que cumplían con la fortaleza y las características propias de esta calificación: el peronismo, el radicalismo, el socialismo y el Movimiento Popular Neuquino.

El radicalismo, o lo que queda de él, está subsumido en su mayoría en Cambiemos y ya no es ni por asomo la fuerza que era. Su autonomía de decisión, sus banderas históricas, su capacidad de producir identidad y dirigentes, están hoy bajo el ala de la política profesional de matriz Pro.

El peronismo está disgregado y en conflicto. Si bien es la principal fuerza opositora, los dirigentes que han tenido buenos vínculos con el gobierno nacional actual han cosechado resultados negativos en las urnas y están en disputa con Cristina Fernández, constituida en la dirigente opositora con mayor caudal electoral. El socialismo, por su parte, sigue su pendiente de descenso y en su distrito el triunfo de Cambiemos fue rotundo, casi triplicando los votos obtenidos por el Frente Progresista Cívico y Social, que quedó tercero tras el Frente Justicialista.

La polarización electoral, buscada por el oficialismo, destrozó expectativas provinciales, lo que se plasmó claramente en el Movimiento Popular Neuquino, que volvió a perder otra elección legislativa, encendiendo las alarmas en el histórico partido que obtuvo apenas 80.000 votos. Los disensos internos dentro del partido y el magro resultado de su estrategia electoral, contribuyeron a este desempeño en el marco de la señalada polarización y del cultivado escenario antipolítico. El Frente Neuquino, liderado por Ramón Rioseco, tampoco se sustrajo a las características de esta elección y no pudo alcanzar una de las tres diputaciones en juego, quedando la última en manos de Unidad Ciudadana. Es un guiño al nuevo mundo Pro el triunfo del candidato provincial de Cambiemos proveniente de una comunidad evangélica neuquina.

Otro análisis demanda Río Negro, donde su partido gobernante, la joven construcción de su gobernador, Juntos Somos Río Negro, tuvo una elección y una estrategia para el olvido. Debe de haber pocos casos en la historia electoral en los que se pase en dos años de ganar el ejecutivo provincial con el 52% de los votos, a retirar candidatos porque en las PASO quedaron terceros con apenas el 18% de los sufragios, licuando el total de aquél capital electoral. Más allá de las razones conocidas que motivaron la mala elección en las primarias, la estrategia de favorecer al macrismo en la Provincia fracasó.

La idea de incorporar a Río Negro a la paleta amarilla era una aspiración posible sumando los votos de Cambiemos y Juntos en un escenario de polarización, pero el resultado no solo fortaleció el éxito del Frente para la Victoria, sino que complica claramente el escenario gubernativo provincial y ratifica la candidatura a la próxima gobernación de la familia Soria.

Las elecciones legislativas golpearon claramente las aspiraciones de viejos y nuevos partidos provinciales y de las fuerzas históricas en una época donde la antipolítica es un valor central para la nueva administración y ha calado en gran parte del país que lo sigue y apoya.

(*) Doctor en Historia, profesor de la Universidad Nacional del Comahue y de la Universidad Nacional de Río Negro.

Alarmas en el MPN

80.732 votos sumó apenas el partido que gobierna Neuquén, debido a disensos, malas estrategias y la polarización nacional.

JSRN y una estrategia para el olvido. Hay poco en la historia electoral de que se pase en dos años de ganar con el 52% a quedar terceros con el 18% y retirarse.

Pesó más el futuro que el complejo presente

La ciudadanía votó en estas elecciones futuro, ya que el presente no es promisorio, aunque el gobierno nacional amenizó la situación preelectoral con una inundación de créditos hipotecarios y un millón y medio de créditos Argenta a sectores de bajos recursos, prolongando un recurso al crédito, que deja al país con la mayor deuda externa contraída de la que se tenga memoria. A esto debe sumarse la mediática lucha contra la corrupción y las mafias en la seguridad y la política, que se entroncan con el principal motor del voto en amplios sectores sociales: el antikirchnerismo, el voto contra la construcción oficial del pasado reciente. Ni siquiera la aberrante desaparición y muerte de Santiago Maldonado, en un operativo de represión de Gendarmería impactó en el comicio.

Iuorno: “Río Negro suele ir a contramano de lo nacional”

Por Leonardo Herreros - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

El resultado de las elecciones legislativas agrega condimentos al “componente comarcal” que tiene la política rionegrina, en especial el liderazgo de Martín Soria y el destino del “voto pragmático” de los valletanos, asegura la doctora en Historia, docente e investigadora de la Universidad del Comahue, Graciela Iuorno.

P- ¿Cómo funcionó el esquema político comarcal en éstas elecciones rionegrinas? ¿Era esperable esta performance del FpV?

R- ¡Sí! Porque la decisión de JSRN, partido de gobierno que tiene en su conformación a muchos de quienes habían integrado la alianza que llevó a Carlos Soria y Alberto Weretilneck a ganar en 2011 liberó después de las Paso a los votantes peronistas, que fueron a la primera fuerza política de ese acuerdo, porque es obvio que no iban votar a Cambiemos. Esta situación política pone nuevamente al “hegemón político”, Roca, como escenario local donde puede construirse la alternativa para las provinciales del 2019. La estrategia está con quién se establece la fórmula y, en este caso un dirigente de Bariloche tendría que ser el partenaire para captar los votos de la comarca andina. En muchas oportunidades las gestiones ‘exitosas’ municipales catapultaron a candidatos a la gobernación. Hoy se le debe agregar lo que representa en el ‘imaginario social’ provincial el apellido Soria y de ‘lo que hubiera sido’ de la provincia bajo su conducción. Las dos gestiones en Roca, la permanente visibilización pública con críticas al gobierno provincial colocan a Martín Soria como candidato firme, dado que no emerge, hasta hoy, una competencia clara en ninguna otra localidad valletana ni en otras áreas comarcales. Fue más una construcción de liderazgos personales que acción política partidaria. Si leemos los resultados por localidad, el crecimiento de las Paso a las generales es significativo para Cambiemos, teniendo en cuenta la resistencia social a la instalación de una central nuclear en la provincia, particularmente en la comarca atlántica. Pero en todas las localidades gana el FpV, esto nos lleva a pensar que el voto peronista regresó a su cauce ideológico-partidario.

P- En una provincia de tradición radical ¿Adónde fue ese voto?

R- Está repartido en Cambiemos y en el ARI y de quienes en una ‘cultura política conservadora/pragmática’ y votaron al radicalismo hasta 2007 pero luego mudaron hacia un líder capaz de gestionar la cosa pública, sin importar si era peronista o de otra fuerza . Esta cultura política del ‘pragmatismo valletano’ pone en tensión que haya una ‘tradición radical’ genuina en Río Negro. Esta posición ubicó y ubica a la provincia en el escenario nacional a ‘contramano’ de las mayorías en el mapa político del país. Fue radical durante el menemismo’, provincialista durante el ‘cristinismo’ y ahora peronista en la etapa de construcción hegemónica del macrismo. El radicalismo tuvo una importante estructura partidaria que al dejar el gobierno no puedo sostener y los votos se fueron dispersando hacia otras fuerzas. Lo que queda de esa estructura puede acompañar el crecimiento de Cambiemos en la capital provincial, en Cipolletti y en Bariloche. Hoy pondría en duda la idea de una ‘larga tradición radical’ en Río Negro: la existencia de gobiernos radicales durante 28 años seguidos no siempre fue el resultado de una tradición partidaria en la provincia, sino más bien producto de prácticas políticas, de liderazgos personales y de las luchas internas del peronismo, entre otros factores .

P- ¿Qué proyecciones se pueden hacer de los resultados?

R- El triunfo del FpV tuvo foco en el liderazgo familiar, que es novedoso en el sistema político provincial y en el peronismo local, que probablemente vaya unido en las próximas elecciones generales, debido a los propios intereses personales podrían complementarse entre la gobernación y el Congreso. No obstante, uno puede pensar que el gobierno nacional va a buscar ampliar en estos dos años de gestión su base en la provincia. Para ello, seguro destinará fondos en obras públicas para atender a las demandas ciudadanas en Bariloche y en Cipolletti. La historia es dinámica y cambiante . Dos años atrás se pensaba que era posible la construcción de una fuerza política provincial, pero el proyecto se fue diluyendo.

“Fue radical en el menemismo, provincialista en el ‘cristinismo’ y ahora peronista en la construcción hegemónica macrista”

Graciela Iuorno, doctora en Historia, docente e investigadora en la UNC.

Por qué el MPN, aún debilitado, podría ganar

Orietta Favaro (*)

El Movimiento Popular Neuquino (MPN) es el único partido provincial surgido de la proscripción del peronismo que se mantiene en el poder mediante una hábil combinación de ‘conservadurismo popular’, desarrollismo funcional al gobierno nacional de turno y captación de la renta por la explotación de hidrocarburos (petróleo y gas). ¿Cómo explicar que la mayoría de sociedad neuquina lo vota para la gobernación y pierde elecciones de medio término?

La clave de la supervivencia del Movimiento Popular Neuquino, es su carácter territorial, los liderazgos locales y la generación de redes clientelares con electorados cautivos. Este partido ha logrado controlar el sistema político durante más cincuenta años; la oposición (peronistas, radicales y otros partidos) participan de la legislatura y de diferentes intendencias, incluso en algunas detentan el gobierno. El caso más interesante es el de la ciudad de Neuquén, con el intendente Horacio Quiroga.

El MPN desarrolló estructuras partidarias que tienen el volumen y densidad política necesaria- con recursos financieros, simbólicos y organizacionales- para constituirse en una fuerza convocante en cada elección provincial. Las elecciones no son una disputa en torno a modelos alternativos de cómo organizar la economía y la sociedad, sino de quien se presenta y cómo es percibido, con la promesa de asegurar una buena gestión. El empleo público es clave en la arena electoral y alinea a buena parte de los dirigentes, políticos e intendentes con lo cual y en cada coyuntura política, se visibiliza la construcción territorial que permite dar cuenta de la continuación del oficialismo. En ningún contexto el partido descuida la relación con el Estado nacional con pragmatismo, eficacia estatal, discurso político e independientemente del posicionamiento de alguno de sus gobernadores.

La ventaja de ser local en las elecciones de gobernador, el desdoble de las de municipios, trae prerrogativas. Además, los gobiernos nacionales de cualquier signo, prefieren ‘tolerar’ a un gobierno provincial que a los entramados tradicionales, ya que está dispuesto a negociar su apoyo a los proyectos nacionales: el costo para desplazar su liderazgo es alto y bajo para negociar, por lo cual conviene convivir y entablar transacciones para conseguir sustento legislativo.

Por ello, el MPN en variadas oportunidades apoyó las propuestas del gobierno nacional y en otras se opuso.

La alternancia, siempre posible, aunque con dificultades porque el partido en el gobierno institucionaliza de algún modo su dominio. La oposición tiene que ver con la relación de fuerzas, no puede ser abstracta, sino centrada como forma de conflicto. Debe competir para ser visualizada por la sociedad como una alternativa.

El triunfo de la oposición político partidaria en los ejecutivos municipales estaría asociado a la influencia significativa de procesos ocurridos a nivel nacional, sumado a condiciones locales que favorecieron tal situación. La permanencia en el ejecutivo –prolongada o no-, por su parte, podría vincularse a la capacidad de gestión y de construcción de poder del partido gobernante como de las estrategias de recuperación desarrolladas por el MPN apoyadas desde la instancia provincial. Como el municipio es la expresión local de la sociedad civil, no es pensado por los ciudadanos de una localidad con la misma lejanía con que piensa el poder central; existe una relación más horizontal entre gobernantes y gobernados (Vaccarissi-Campos, 2013).

Respecto al interrogante acerca de cómo el MPN puede revertir los adversos resultados legislativos, es posible pensar que no es la primera vez (recordar 1987 y en otras oportunidades). Desde los años noventa, este partido-estado no interactúa con las otras fuerzas – pero continúa gobernando la provincia. Se encuentra debilitado en las principales intendencias del interior, controladas por la oposición (UCR-PJ y/o Alianzas-Concertaciones). Actualmente, el 75% de la población de la provincia está bajo gobiernos municipales opositores al MPN, en un intento - que lleva 15 años- de ‘cambiar’ el modelo. La pérdida de las principales intendencias, por lo menos a la fecha, no le impide mantenerse como un partido seductor para la sociedad provincial y ganar las elecciones a la gobernación con control de la legislatura provincial.

El constante ingreso de fondos federales, por coparticipación, aportes no reintegrables, obra pública nacional, en un primer momento; regalías después y las diferentes proyecciones y propuestas en torno a la diversificación productiva y la implantación industrial - reiteradas en los planes que se redactan y las negociaciones que se formulan y gestionan-, en la práctica no alcanzan a desarticular la configuración espacial heredada ni estimular una variante de crecimiento diferenciada, en el sentido de afianzar un sector privado con un grado de mayor autonomía frente al accionar estatal.

Es de destacar que la planificación provincial -sin negar ciertos resultados positivos- no derivó en políticas destinadas a concretar inversiones y encadenamientos productivos de real incidencia regional y menos aún, generar condiciones para una alternativa menos dependiente de perfil energético exportador funcional a los objetivos y modalidades de expansión de poder central. De este modo, Neuquén puede definirse como una instancia caracterizada por la fuerte presencia del estado local, que mediante la instrumentación de diversos mecanismos en la redistribución de crecientes y diversificados aportes nacionales, asume la obligación de suministrar a través de políticas públicas, contención e integración a la mayor parte de sus ciudadanos; sin originar, con ello, procesos productivos genuinos. El control sobre la distribución discrecional de recursos políticos, económicos y simbólicos, le permite al emepenismo principal actor local, consolidar el apoyo de parte importante de la sociedad neuquina, logrando la “provincialización” de la política partidaria.

(*) Doctora en Historia. Ipehcs-Conicet Cehepyc. Univ. Nacional del Comahue

 

***

Diario Río Negro, 8 septiembre 2014

Orietta Favaro: "El MPN tiene oposición poco opositora"
 

Dedicada a seguir los pasos de este "partido-Estado" fundado por Felipe Sapag, en su más reciente trabajo sobre el tema, Favaro desmenuza la gestión de la oposición al MPN y sostiene que éste se torna cada vez más sutil para manejar el poder.

CARLOS TORRENGO

Hace años que usted hace del MPN un blanco de sus investigaciones y publica sus conclusiones. Ese saber ¿qué le dice en relación con el 2015: mantendrá el poder el MPN?

-Puedo saber sobre este este partido-Estado que es el MPN, pero no soy gurú. Si seguimos su derrotero histórico, se evidencia que sigue teniendo capacidad de procesar las contradicciones que las relaciones sociales y políticas generan. En esa tarea, el MPN incluye y también excluye. Y sigue y sigue. Oteando el 2015 y reflexionando desde la historia, surge que en Neuquén, ante cada elección general, la oposición, que en muchas oportunidades se define como minoría, siempre procura instalar la idea de necesidad de cambio, de algo nuevo. No obstante queda lo que está...

-¿Qué es -desde sus posibilidades- la oposición política al MPN?

-Es una historia de desconciertos, divisiones, acumulación a modo de capas geológicas de derrotas y, desde hace varios años, triunfos puntuales, importantes en la geografía de las intendencias. Hoy, prácticamente, maneja el 70% del territorio neuquino en términos de gobiernos locales. Ésta es la realidad de cara a una primera mirada que se puede hacer desde la historia...

-De su ensayo se infiere que la oposición se hamaca -por así decir- tironeada por ambivalencias. Pareciera que no sabe qué hacer con ese 70% o qué significación tiene de cara al futuro. ¿Cómo es esto?

- Lo que sostengo es que la oposición poco ayuda a generar la idea de necesidad de cambios. No sé si hamaca en los términos de la pregunta, pero sí que trabaja en lo que llamo una doble línea o andarivel. Por un lado emerge desde su propia historia aceptando cumplir un papel secundario en la política neuquina. Por el otro, existe en la oposición el convencimiento de que ganar municipios es un trayecto que inexorablemente terminará en derrotar al MPN por la gobernación.

-¿Esto último tiene en Horacio Quiroga un exponente de esa línea de interpretación?

-Sí, por lo menos ésa parece ser su dirección. Pero lo que hay que tener en cuenta al reflexionar sobre la política neuquina, en clave a la oposición, es que se confronta no con un partido sino con un sistema político en sí mismo. Eso es el MPN, una característica que abrevó en el peronismo que le dio origen. Si uno opina desde formatear el MPN como un partido poderoso, pero partido al fin, pierde la dimensión de cómo se juega desde hace décadas el trámite político en la provincia. Insisto: el MPN es un partido-Estado, con todo lo que esto le posibilita.

-¿Manejo de poder?

-Pero no de cualquier forma o estilo. Manejo, por ejemplo, del empleo público. Pero también es cierto que el MPN ha devenido en una estructura plástica para mirar, pensar la política. También camina a ser crecientemente sutil en el control social que ejerce, en acordar. Renueva prácticas, simbologías, consignas, el mundo de sus negocios. Es decir, oxigena cultura para sobrellevar desafíos, escollos. Y la sociedad, al ratificarlo en la gobernación, ratifica un esquema de competencia en la que ella se siente cómoda. Basada en el predominio del MPN. Y así se fortalece el carácter sistémico o funcional del resto de la política...

-¿Qué cree que deduce la sociedad neuquina, en general, de esta realidad?

-En principio, y sin atisbo de querer arrogarme una definición total, la sociedad tiene internalizado que el MPN es un hueso duro de roer a la hora de las urnas, pero sabe también que desde la oposición se puede acceder a posiciones de poder, los municipios, por ejemplo. Pero al menos a hoy, son posiciones si no neutras, con muchas dificultades para adquirir la significación de crear alternativas al MPN en el Ejecutivo.

-Lo de Pasquino...Oposición tan poco opositora...

-Exactamente. La oposición en Neuquén es poco opositora... El MPN tiene una oposición poco opositora.

-¿Estamos hablando de una sociedad conservadora?

-Absolutamente. Pero nada nuevo bajo el sol en esta materia: la sociedad argentina es conservadora. El MPN cosecha, desde esa realidad, que en alguna medida podría sintetizarse desde su paradigma: "No estoy bien, pero hasta aquí estuve bien. Puedo volver a estar bien, ¿para qué cambiar?"

-Vuelvo a su trabajo. Hay allí un tema que a usted quizá no le concernía desarrollar, pero la deja picando: las controversias en el seno del MPN sobre la matriz productiva de la provincia. ¿Es un tema que late hoy en el interior de este bloque de poder?

-Emergen, pero la historia de esas controversias ha sido un capítulo importante en la vida del MPN. Sucedió, por caso, con el Polo Petroquímico en los 80... También con la apuesta al Neuquén 2020, es decir un Neuquén que marchara con un perfil agroindustrial. Es decir, controversias que hacían a atenuar la idea de un futuro dependiente de los hidrocarburos. Pero el agua no desbordó. El debate existió, pero fue neutralizado por otras necesidades políticas concretas del MPN. Pero esa lucha es muy posible o lo es que, al postergarse o simplemente desaparecer el debate, haya implicado -de cara al hoy al menos- que sea muy difícil hablar en el MPN de matriz productiva diferente de la existente... al menos por ahora.

-Usted dice -citándolo- que en línea a Vicente Palermo el MPN es un claro ejemplo de articulación desde afuera de "una sociedad inexistente". ¿Qué alcance tiene esto?

-El MPN es, en alguna medida, heredero de una realidad que se hunde en los orígenes de Neuquén como territorio nacional y luego como provincia: la sociedad la conformó el Estado Nacional cuando comenzó a poblarse y complejizarse el manejo del espacio... las inversiones, las empresas nacionales, los recursos humanos que se requerían y llegaban al compás de la nueva realidad. Y luego, el turno del Estado provincial... Yo señalo en uno de mis trabajos que hoy Neuquén se consolida, en términos de demográficos, con lo propio, con los que fueron naciendo tras esas oleadas de gente que llegó vía el rol expansivo del Estado. El MPN está convencido de que ya no hay espacio para la recepción de culturas y nacionalidades como en los años 70 u 80. Hoy gestiona sus proyectos, su política desde otra realidad: la de los nativos, para lo cual reformula su vínculo con todo el conjunto... Por todo esto lo de Palermo, es decir, el Estado "articulando desde afuera una sociedad casi inexistente".

-Tres generaciones largas viviendo en un sistema político manejado por un único partido. ¿Qué idea tendrán los neuquinos más jóvenes de la política, del poder?

-La que hemos venido conversando aquí, sin duda.

-¿Inmoviliza la idea de democracia?

-Sin duda.

Programa de Historia Política

Desde el Cehepyc integran este programa Graciela Iuorno, Mario Arias Bucciarelli, Cecilia Azconegui y Andrea Rodriguez, bajo la dirección de Orietta Favaro. 
 
Dossier sobre Territorios Nacionales

Grupo de Estudio de Historia Política